Cómo se legaliza
Todo lo anterior no se resuelve suelto ni a ojo: se canaliza a través de dos trámites que van de la mano, la homologación individual y la ITV de importación. Es el camino oficial para un coche que no tiene Certificado de Conformidad europeo (COC) —el caso típico de los coches de Japón, Reino Unido o Australia— y es exactamente nuestra especialidad.
En la homologación individual un laboratorio autorizado redacta un proyecto técnico e informe de conformidad del vehículo concreto. Ahí se documentan y verifican precisamente las adaptaciones del volante a la derecha: el reglaje o cambio de faros, el retrovisor extra, el velocímetro en km/h y la antiniebla. Con ese informe, el coche se presenta a la ITV de importación, que emite la ficha técnica española. Después llegan el impuesto de matriculación, las tasas de la DGT y las placas. El resultado: matrícula española y tarjeta ITV en la mano, con el volante intacto en su sitio original.
Ese es todo el misterio. No hay una prohibición que saltarse ni un cambio imposible que hacer: hay un procedimiento reglado que la mayoría de gestorías no domina —y por eso te dicen que «no se puede»— y que nosotros hacemos todos los días. Mira cómo funciona la homologación individual paso a paso.